Amigos y amigas, compañeros, estamos hoy aquí para examinar los presupuestos de la Paeria para el ejercicio del 2010. Pero antes, veamos en una pequeña excursión histórica, como no hay nada nuevo bajo el Sol. Nuevos tiempos, viejas costumbres, antiguos hábitos.
Existía en la antigua Roma, cuyo Derecho hemos heredado, la institución clientelar. El patricio tenía una red de clientes, a los que debía apoyo y protección, a cambio de que éstos le mostraran su sumisión, contribuyeran a sostener las cargas de la familia, y le acompañaran en la guerra. Se trata de una relación de sumisión, fructífera para ambas partes, en que en un do ut des, todas las partes ganan.
Hoy en día, se reproduce el esquema. La Paeria cuenta con una red clientelar, de empresas que trabajan tradicionalmente para ésta, que reciben todas las contrataciones, y que, a cambio de estas obras y contratos, mantienen el apoyo al jefe del clan. Sea quien sea el jefe de la Paeria, siempre existe un reducido círculo de empresas que hace todas las obras. Paseemos por la ciudad y veremos como hay muy pocos nombres escritos en los carteles anunciadores de las obras que se realizan. Nada nuevo bajo el sol.
Pasemos al estudio de los Presupuestos para 2010.
Y lo primero que llama la atención es que se han recortado desde la cifra de 184 millones de euros, previstos para 2009 hasta los 165 que se prevé gastar en 2010.
Nos encontramos ante una significativa reducción, que de ser cierta, sería un gran alivio para las arcas municipales. Y ello iría en consonancia con el plan de austeridad para la ciudad que fue aprobado en el pleno del 16 de junio de 2009 con el apoyo de todos los grupos municipales. Pero no obstante, a poco que profundicemos en el estudio del documento aprobado en la sesión de 22 de diciembre del 2009, vemos que ello dista mucho de ser cierto.
En primer lugar, nos tenemos que quedar con dos ideas muy importantes.
1ª Los socialistas están más preocupados por la apariencia que por la realidad. En consecuencia, buscan sobre todo que no se note, antes que realmente lo que se haga cuadre con la realidad. Si una cosa está mal, pero parece que está bien, pasará el filtro, y será aprobada.
2ª. No hay salida socialista a la crisis. La política de aumento de gasto corriente, la subvención al paro y al despilfarro, el aumento de gasto, productivo o no, redunda en un aumento de la carga impositiva, que a la larga detrae recursos del sector privado, para aportarlos al público, coarta la libertad, frena las inversiones y la vivacidad de la sociedad civil, y cercena el crecimiento a largo plazo. Solo una política de austeridad, basada en el recorte severo de gastos, de todo tipo, también de las inversiones, la reducción de impuestos , tasas y contribuciones especiales, y la devolución al sector privado de su dinamismo, pueden aportar el impulso dinamizador capaz de sacar al país, la provincia, la región y a España, de la crisis. Y no hay atajos. Esta regla no tiene excepciones.
Por todo lo que llevamos dicho, conviene examinar si comparando los dos últimos ejercicios, se ha producido una verdadera reducción de los gastos, o si por el contrario, nos encontramos ante maquillajes contables que van a traducirse en aumentos de impuestos y a traer pobreza y generar mas paro y depresión.
Que duda cabe que un buen termómetro para medir si existe austeridad en el gasto es la contemplación de la partida de gastos de personal. Cuanto más personal, más gasto, porque éste no va a trabajar gratis. En 2009, la plantilla aprobada era de 1031 plazas, de las cuales 969 eran personal funcionario de carrera de la propia corporación. En 2010 hay 1058 de los que 995 son funcionarios de carrera. Observamos por tanto, un incremento de la plantilla de funcionarios de 26 personas, para un aumento total de plantilla de 27, (existe un laboral más) sin que se haya visto ese aumento compensado con bajas o jubilaciones. Es casi un aumento del 3%. Este aumento tendrá repercusión directa en los gastos fijos de este presupuesto, y de todos los siguientes, porque se trata de un personal fijo, de carrera.
Y si observamos la partida de gastos del presupuesto, vemos que, efectivamente, ésta ha pasado de 49.078.000 euros, a 51.353.000. Es decir, tenemos un aumento del 4% en los gastos por este concepto. Y se trata de un aumento que será permanente, por cuanto afecta a una partida que es recurrente.
Aquí, por tanto, no existe austeridad. Existe un aumento de gasto fijo, no productivo de un 4%.
El resto de conceptos de gasto, se compensa entre si, de manera que existen pequeñas subidas en gastos corrientes, gastos financieros y transferencias corrientes, que van equilibrados, aproximadamente.
Donde existe un gran desequilibrio, y donde se aprecia la forma socialista de hacer las cosas, es en las inversiones, la otra gran rúbrica del gasto.
Esas pasan de 51 millones de euros en 2009 a 29 en 2010. El total presupuestado ha descendido de los 184 millones del 2009 a los 165 del 2010.
¿Un ayuntamiento socialista que disminuye las inversiones? Suena raro, ¿verdad? Claro que suena raro. Como que hay la trampa correlativa a toda actuación socialista. La trampa es el Plan “E” de Zapatero, que es la forma que se han inventado para disfrazar las inversiones de manera que salgan del presupuesto, y parezca que el ayuntamiento es austero, siendo así que en realidad gasta más.
Ello cuadra con el ritmo inversor que cualquier persona aprecia en la ciudad.
Pasemos revista no exhaustiva a las obras en curso o recientemente acabadas :
- La Llotja
- El puente de Pardinyes.
- El cubrimiento de las vías del Ave y la prolongación de Prat de la Riba.
- La reforma de Camp de Mart.
- La tercera pasarela sobre el Segre, a la altura de República de Paraguay.
- La plaza Blas Infante.
- El sin fin de calles levantadas y vueltas a cerrar.
- La plaza Ricardo Viñes.
- Las nuevas obras licitadas, como el alumbrado sobre el Segre, la plantación de árboles, la escola bressol de Pardiñes, la acequia de Torres, la avenida Peason, la adecuación de la margen izquierda del Segre etc etc.
¿Cuanto aporta el plan “E” a Lleida? El importe licitado en el BOP asciende, por tres obras, a
Escola bressol 1.150.000 euros
Margen izquierda del Segre 1.508.000
Avenida Pearson 400.000
Total, para tres obras 3.050.000 euros.
La plaza Blas Infante se lleva otros 3,000.000 euros más.
Esto es solo una tercera parte del segundo plan E. Faltan por licitar otras 9 obras, que añadiremos cuando las publique el BOP.
Y a esto hay que añadir todas las obras del primer plan “E“ que se están construyendo o ejecutando aún, y que faltan por liquidar. Sobre alguna de ellas pende el temor a un grave deslizamiento de los importes gastados, muy superiores a los inicialmente previstos, pero de ello daremos cuenta cuando se produzca la liquidación definitiva.
Parece que la austeridad se va quedando en poco.
Examinemos ahora los ingresos, porque aquí es donde nos acabaremos de convencer de que la austeridad brilla por su ausencia.
Impuestos directos. Pasan de 63 a 68 millones de euros en 2010.
Impuestos indirectos. Pasan de 6,2 a 4.8 millones.
Tasas De 22 a 24 millones
Transferencias se reducen de 37 a 34 millones.
Así pues, contemplamos como los impuestos, directos, indirectos y tasas, han aumentado de 91,9 millones a 97,4, es decir, un 6 % de aumento.
Un porcentaje del 6 de aumento no cuadra con la política de austeridad que se presume. Bien al contrario. Es un porcentaje inasumible por la sociedad. Es una burla a la población.
Por tanto, nos quedamos con la idea clara de que, frente a la austeridad proclamada de una reducción del gasto en el presupuesto del 10 %, que pasa de 184 a 165 millones, lo que hallamos en realidad es un aumento de la carga impositiva del 6 %, y un aumento correlativo del gasto corriente y en personal, del 4, que va a ser permanente, y que va a empobrecer a los leridanos.
No hay salida socialista a la crisis.
El socialismo miente y engaña, con intención de ocultar la realidad, para que no se note, mientras nos están llevando a su parcela de manera descarada.
El plan “E” distorsiona la inversión, porque es el Estado quien financia directamente las obras, que de esta forma, se sacan del presupuesto de los ayuntamientos para que parezca que reducen la obra pública y el gasto, dando sensación de austeridad, pero, como realmente el gasto existe, lo que hay es un artificio destinado a ocultar que se está gastando más, pese a la crisis, lo cual traerá más paro y más pobreza a la larga.
Al asumir el presupuesto del Estado las obras municipales, los contratistas ganan seguridad en el cobro, porque es el mismo Estado quien paga. Pero ello, que disminuye las posibilidades de falta de cobro de los trabajos actuales de los contratistas que hagan estas obras, en realidad deja sin atender las obras anteriores, y, de esta forma, los 35.000 millones de euros en facturas pendientes de pago de los ayuntamientos a sus proveedores que a día de hoy siguen sin ser atendidos, suponen una losa tremenda, que la sociedad civil no puede soportar, sin un grave riesgo de verse colapsada.
Si, en vez de esta huida hacia delante, se hubiera aceptado la propuesta popular de avalar el Estado a los ayuntamientos para que pagaran sus atrasos, el sector privado sería solvente, los pequeños autónomos no habrían cerrado, y no habría tanta gente en el paro, porque las empresas pequeñas seguirían funcionando.
Esta política equivocada de Zapatero, de parches y ocurrencias, es la que está llevando a la ruina a miles de autónomos y pequeñas empresas.
A medida que las obras del plan “E” se vayan licitando, iremos contabilizando sus importes. Y a medida que se liquiden, contabilizaremos la desviación en el gasto. Ahora bien, sea cual sea la desviación, la política Keynesiana de aumentar el gasto en periodos de crisis, lo que produce invariablemente es un empobrecimiento de la población, porque, o hay inflación, es decir, se da a la máquina de hacer billetes para pagar los gastos del Estado, o hay aumento de deuda, y entonces son los impuestos futuros los que han de pagar los gastos de hoy. Impuestos futuros que pagamos los españoles, no tengamos dudas de ello. Los de hoy y los de mañana. Pobres de nuestros hijos que, a partir de hoy, no vendrán con un pan bajo el brazo, si no con una carpeta de facturas pendientes de pago. La que heredan de las políticas desvariadas de Zapatero.
La institución clientelar, como vemos, subsiste hoy en día. Al seguir con la política de gasto, aun a costa de no atender el pago de las facturas pendientes, lo que se produce es que se mantiene un empleo ficticio, porque se destinan las inversiones a obras perfectamente prescindibles, pero, al mismo tiempo, se continúa el gasto, lo que hace que las empresas adictas continúen funcionando, a costa de incrementar las cargas del día de mañana de todos los españoles. La factura del empleo mantenido hoy, y dado por consistorios socialistas mayoritariamente a las empresas clientes, la pagaremos todos el día de mañana. Pero mientras tanto, que la fiesta no decaiga, y sobre todo, a los amigos, lo que haga falta. Para eso son de los nuestros.
Claro que este mantenimiento ficticio de la actividad tendrá su pago por los clientes el día de mañana, en forma de favores, obras, pagos diversos, cuando lleguen las elecciones. No tengamos dudas de ello. Forma parte de la red clientelar. El Derecho Romano es una fuente de sabiduría sin igual.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Esteu fent una molt bona tasca. Enhorabona!
ResponderEliminar