Señala una consultora privada este lunes que el Estado adelantó en 2009 la cantidad de 25.000 millones de euros a las comunidades autónomas en exceso, sobre la cantidad que realmente les habría tocado, de haber evaluado exactamente el importe de la recaudación realmente producida en el ejercicio. Es decir, se calculó por exceso el importe de ésta, en una cifra de 25.000 millones, que ahora las CC.AA, habrán de devolver a las arcas estatales.
Por otro lado, el plan de austeridad aprobado por el Consejo de Ministros del día 29 de enero, prevé llevar al Consejo de Politica Fiscal y Financiera, que está compuesto por representantes del Estado y de las CC.AA, la consecución de un pacto sobre el recorte del gasto público de las regiones, que se encuentra claramente desbocado. Ello forma parte del plan global de reducción del déficit que los técnicos del Departamento de Elena Salgado han elaborado, a requerimiento de los mercados, tras la bronca de que fue objeto nuestro sin par Zapatero, allá en la reunión de Davos, Suiza.
Como se recordará, en esta reunión, luego de una serie larga de artículos descalificatorios de su política fiscal y económica en la prensa de referencia extranjera, Zapatero compareció en esa bonita ciudad alpina para proclamar el mensaje de que España era un país serio, y de que se iban a acometer profundas reformas, y una reducción sustancial de déficit público, así como la reforma de las pensiones de jubilación y muerte y supervivencia.
Pues bien. Ha transcurrido un mes y medio desde que se presentó a bombo y platillo el plan de ajuste. Se ha constituido una comisión trilateral para negociar el pacto de Estado de Economía formada por Elena Salgado, Blanco, y Sebastián.. Se ha llevado la reforma de las pensiones al Pacto de Toledo. Y los sindicatos han salido a la calle en protesta por el retraso en la edad de jubilación, celebrando varias manifestaciones de rechazo al plan del gobierno, que parece haber encallado antes de haber nacido.
El Plan de Zapatero, de proclamar a los cuatro vientos que el Ejecutivo está haciendo esfuerzos para llegar a un pacto de Estado con todos los grupos, ha funcionado a la perfección, nuevamente.
Todos los telediarios han hecho la propaganda correspondiente, y a todas horas nos ha asaltado por la pequeña pantalla el esforzado grupo de tres, en el Palacio de Zurbano, en medio de sus innúmeros esfuerzos en pro de la consecución del ansiado pacto. Claro que el objetivo de Zapatero al crear la comisión Trilateral no era tanto conseguir el Pacto, como vender que se intentaba, sobre todo si podía a continuación, echar la culpa al malvado PP de la falta de acuerdo. Ya se sabe. El Ejecutivo lo ha intentado por todos los medios a su alcance, pero con estos del PP que son tan de la derecha extrema, no se puede llegar a pacto alguno.
En el seno del Pacto del Palacio de Zurbano, se ha llegado al consenso de poner en marcha de forma inmediata la rebaja del IVA para obras de rehabilitación, que realmente hace años que ya existía, así como de facilitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas a través del ICO, seleccionando una entidad financiera única que haga las veces de mediador entre el ICO y el mercado, para dar los créditos que se nutren de fondos de aquél.
Estas medidas son positivas, y gozan de consenso. Pero ¿alguien tiene la más mínima duda de que ésta no es la solución a la crisis?
La rehabilitación de viviendas para mejorar la eficiencia energética es positiva. Y la mejora en la financiación de las empresas, también. Pero la reactivación de la Banca Pública no parece que vaya a ser capaz de dar al mercado la financiación suficiente como para que el sector privado pueda volver a tirar de la economía.
Cuando el Ministerio de Economía lleve al Consejo de Política Fiscal y Financiera la reforma de la financiación consistente en la merma de ingresos vía reclamo de las cantidades indebidamente adelantadas de más, y su restitución al Estado, van a volver a crujir las cuadernas del Estado. A gastar se apuntan todos los institutos y estamentos. Pero a apretarse el cinturón, por muy justificado que esté, no. Por ello, el momento de convocatoria de ese órgano, va a marcar un nuevo desencuentro de Zapatero con el país de verdad. Y ya van varios. Significativamente, los siguientes:
Con los sindicatos, que no dan su aprobación a la reforma de las pensiones.
Con el Partido Popular, que no da su aprobación a la subida del IVA.
Con el resto de partidos de derecha, que se niegan a avalar la política disparatada de Zapatero.
Con el resto de partidos de izquierda, que no secundan la política de recortes de gasto público que ha diseñado el Ejecutivo.
Con las Comunidades Autónomas, que no van a aprobar la reducción de ingresos por la vía de la devolución de los importes adelantados de más.
Con las Corporaciones locales, que necesitan más ingresos, y no los van a obtener de Zapatero, porque éste ha ya gastado el importe dos Planes “E”, y no hay dinero para más, mientras que los 35.000 millones en facturas pendientes de pago en las Corporaciones Locales, siguen y seguirán en lista de espera para atender su pago.
Con el Parlamento, que no se sabe si va a avalar el nuevo presupuesto restrictivo de Zapatero.
Con la sociedad, que cada vez ve más clara la inoperancia de este Gobierno, y en particular de su Presidente, en la lucha contra el paro.
Con el resto de Europa, que por vía de sus organismos económicos, cada vez desconfía más de la política de parcheos y ocurrencias zapaterescas.
Con la prensa seria internacional, que no cree los sucesivos anuncios y rectificaciones de nuestro Presidente.
Con las entidades de calificación crediticia, que se saben al dedillo la nula credibilidad de Zapatero en materia económica.
Esta es la realidad de los Pactos de Estado de Economía. Éste es el trasfondo global de la situación de nuestro Presidente y su partido.
Sin Pacto de Estado, sin apoyo sindical a su reforma de pensiones, sin apoyo internacional e interno a su política deslavazada, parece que el prestidigitador de la Moncloa tiene que sacarse un nuevo conejo de la chistera, a riesgo de que todo su andamiaje se le venga encima, en caso contrario.
Pero por muchos conejos que guarde en aquélla, ¿a quien pretende engañar ya? ¿A los cinco millones de parados reales?
¿A los más de dos millones de familias que tienen a todos sus miembros en paro? ¿Al 45% de jóvenes menores de 25 años que no tienen trabajo?
Debemos prepararnos, porque se avecina un golpe fuerte de timón. Zapatero no va a dar su brazo a torcer, sin presentar dura batalla. Seguro que dedica sus horas de Moncloa a imaginar estrategias para que la pérfida derecha no gane las próximas elecciones, que en buena lógica debe convocar ya, de forma tanto más inminente cuanto mas transparente se muestra su inoperancia.
Por ello, saque brillo a su coraza Rajoy, porque le va a hacer falta. Y preparémonos todos para la nueva época de confrontación que, a cuenta de que viene la derecha más extrema, vamos a vivir en breve. El país va a volver a tensionarse hasta el extremo, de nuevo.
Ya lo dijo Aznar. Nunca nadie había hecho tanto daño en menos tiempo como Zapatero. Lo malo es que aún no hemos tocado fondo de su maldad.
lunes, 15 de marzo de 2010
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