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Bienvenidos a la Web de la Comisión de economía del Partido Popular de LLeida

domingo, 14 de febrero de 2010

PASIÓN POR LLEIDA

Desde que ha empezado el nuevo año 2010, Lleida vive en un momento de extraordinaria ebullición. Nuevas obras amenizan nuestros paseos, zanjas apenas entrevistas afloran por doquier, y estructuras modernas redibujan el perfil amable de la ciudad con sus abstractos conceptos, algunos inasequibles a la comprensión y al sentido estético.
Y no es que en Lleida no se hayan hecho cosas positivas. Todo lo contrario. Es justo reconocer la gran contribución que el actual equipo de gobierno, encabezado por el señor alcalde, ha aportado a la mejora de la ciudad. Hemos valorado la maravilla que significa la Llotja, ese centro de convenciones y Teatro que ha marcado un hito en la superación del “Para Lleida ya está bien”, el aeropuerto de Alguaire, los puentes sobre el Segre, como el nuevo colgante del Príncipe de Viana, y la nueva pasarela en ciernes de la avenida de Cataluña.
Y que duda cabe que pasear por el Eix Comercial, ahora terminado, es un placer. Es de justos reconocerlo. No nos duelen prendas.
Pero, al mismo tiempo que observamos esta realidad, topamos con aspectos importantes que empañan esa percepción. Vemos tics autoritarios, vemos excesos de diseño carentes de valor estético, vemos un olvido de los intereses de la gente, en pro del “glamour de la grandeur”.
Entre los tics autoritarios merece especial mención el que ha protagonizado la teniente de alcalde señora Parra, al negarse a colaborar con la oposición en el tema de la investigación que afecta a los contratos con el encausado en la trama corrupta “Pretoria” Luigi, por el juez Garzón. Una gestión democrática del gobierno municipal no puede ser ajena a la colaboración con la oposición, aportando los contratos que se le demanden para esclarecer lo sucedido, aunque ello empañe la gestión del Gobierno. Y claro que van a aparecer los contratos ocultados. Y se sabrá la verdad. Pero no colaborar, y hacer alarde de ello, es una muestra de talante autoritario.
Y otra muestra del “glamour de la grandeur” del actual equipo la encontramos en la cuestión de ese adefesio de monumento que está situado en la plaza Blas Infante. Insulta a la vista su contemplación, y sería una buena decisión su retirada. Los vecinos se han manifestado en contra, con buen criterio, y el Alcalde nos tendría que explicar sus cualidades estéticas, a quien se ha encargado, su coste y su significado, si es que le encuentra alguno.
Y alguno tradicional sigue reclamando su urgente remodelación, como la plaza de Sant Joan, de la que cada día avergüenza más su permanencia. Y que decir de les Basses de Alpicat, otrora emporio del ocio de los leridanos, y hoy abandonado espacio en donde se está dejando perder el patrimonio de la ciudad. Que despilfarro de recursos, dedicar tantos millones de euros a obras como la reforma del sector del Camp de Mart que esta delante de Agricultura, en un continuo deshacer muros ya hechos, mientras se abandonan las Balsas.
Pero veamos otros aspectos del estado de la ciudad en este momento.
El alcalde ha puesto en marcha una revisión a fondo de la ciudad. Honor por ello. Ha diseñado una apertura de la estructura comercial, fomentando la implantación de nuevos centros comerciales, que van a dinamizar el sector del comercio, antiguo pulmón de la ciudad, y hoy claramente anquilosado. Seguramente el centro de convenciones actuará como ancla para atraer la implantación de nuevos hoteles, como estamos viendo estos días. Y seguro que el aeropuerto consolidará estas tendencias. La ciudad está sembrada de obras del Plan Zapatero o “E”. Ello es pan para hoy, y hambre para mañana, porque en cuanto se acabe el Plan, ya no habrá nuevas obras para mantener la ocupación actual de la mano de obra.
Ahora bien, hay que señalar que el tejido productivo de la ciudad se nutre del comercio, del turismo, de la hostelería, del sector hortofruticola y ganadero y de la industria agroalimentaria.
Para impulsar la riqueza de la ciudad, es necesario fomentar el desarrollo armónico de estos sectores, de manera que la pujanza de la sociedad señale el camino a las inversiones que han de venir a aumentar el nivel de vida de los leridanos. En particular, el comercio ha de ser liberalizado, facilitando la implantación de nuevas superficies, que mejoren la calidad y diversifiquen la oferta. La gran existencia de suelo en Lleida ha de ser un acicate para la implantación de nuevos centros que atraigan inversiones y capital a la vez que sitúen a Lleida como la ciudad referente del comercio del oeste de Cataluña, incluyendo parte de la provincia de Huesca.
Se debe fomentar el sector ferial de manera que haya eventos continuos, que hagan atractiva la inversión en el sector hotelero. Ello supondría la llegada de nueva oferta de muestras expositoras, y aportaría dinamismo al comercio y a la industria hotelera y restauradora. A la par que se fomenta la ampliación de la feria, se debería velar por la mejora de las instalaciones, eliminando ese insulto hecho edificio que es el palacio de cristal de los Campos Elíseos.
Y la potenciación de la agricultura y ganadería pasan por mejorar la exportación, ganando nuevos mercados. Para ello se debe utilizar de forma intensiva el transporte, y también especialmente el aéreo, ahora que disponemos del de Alguaire.
Esta infraestructura ayudará, si se hace la debida promoción, a la mejora del turismo de nieve, pero siempre y cuando se diseñen las campañas de atracción de visitantes en los mercados correspondientes.
Y el término municipal tan grande de Lleida debe permitir disponer de tanto suelo industrial como sea necesario para que las industrias encuentren atractivo situarse en nuestra ciudad. No se puede permitir que los alrededores dispongan de esas empresas que se van porque aquí el suelo es más caro. El centro de la provincia debe ser Lleida. A ello debe contribuir sin duda el espacio de Gardeny, adquirido a Defensa, y que presenta un aceptable enfoque gerencial, dedicado al sector de investigación, desarrollo e innovación, así como al ocio.
El problema es que el hiperdirigismo del equipo de gobierno socialista, redunda en impuestos muy caros, altos precios en el comercio, que provocan su estancamiento, alta burocracia, con aumentos de gastos y la contemplación de una ciudad encorsetada, ajena a los aires de libertad, que necesita del permiso del gobierno municipal para su existencia. Según el socialismo en el poder, es necesario un permiso o licencia para todo, y la vida transcurre de oficina en oficina, de permiso en permiso. Somos una sociedad esclerotizada a fuer de hiperburocratizada. Y no, señores socialistas, no es eso. La sociedad libre es capaz de desarrollarse ella sola, y de alcanzar mejores cotas de progreso que la sometida a tantos reglamentos redundantes.
Un principio que resulta de aplicación general a todas las propuestas es que solo la iniciativa privada está en condiciones de asegurar la prestación de los servicios en la forma idónea y al menor coste, y en consecuencia, ésta debe ser el motor de la reactivación económica. Y segundo: la misión de los poderes públicos, es no estorbar. Es decir, no poner palos en las ruedas a la iniciativa privada, de manera que aquélla quede libre para impulsar el mejor desarrollo de la ciudad. Se deben remover los obstáculos desde el sector público de manera que los empresarios con empuje tengan libertad para impulsar sus negocios, en el claro entendimiento de que solo el libre concurso de las fuerzas del mercado guiado por la búsqueda de su beneficio es capaz de producir los mejores bienes y servicios para la comunidad, y al mejor precio.
Ello supone un compromiso explicito de los poderes públicos de contener la presión fiscal en un primer momento, es decir, de no subir impuestos, y en un segundo, de bajarlos en la medida que el déficit cero lo vaya permitiendo. Y al mismo tiempo que se contienen los costes de las empresas, se deber eliminar barreras, regulaciones y restricciones a la libertad, porque todas éstas no aportan beneficios, mientras que solo redundan en burocratización, gastos, impuestos y aumento de costes, que a la postre generan paro y pobreza.
Por tanto se propone incidir en dos vías de contención de los gastos. Por un lado, en la determinación de qué organismos municipales son prescindibles, de forma que se puedan eliminar, incluyendo sus servicios en otros conexos, y reduciendo burocracia y costes funcionariales y de mantenimiento. Y por otro, realizar un catálogo de patrimonio municipal que, por no estar aprovechado, o por estarlo por órganos que se suprimen, se pueden enajenar. En particular, todo el suelo de promoción de vivienda protegida, debe ser enajenado en su momento, para aportar a las arcas municipales el remanente correspondiente.
Igualmente, aquellas empresas y organismos municipales que prestan servicios susceptibles de ser prestados por el sector privado, deben ser privatizados.
Realmente, para hacer una gran ciudad, hay que tener una idea de gran ciudad en la cabeza. Para ello hay que ver como tiene que ser la Lleida del futuro, y dedicarse a su concreción.
Lleida tiene que ser una ciudad de 250.000 habitantes en breve, que cuente con una universidad importante, con un gran conjunto industrial, vinculado al territorio, con un sector comercial dinámico, que centralice el comercio de toda la plana y del oeste de Cataluña y Este de Aragón; con un potente sector ferial y de convenciones y negocios, y que centralice el turismo de nieve mediante vuelos a su aeropuerto, y viajes a su estación de Ave. Debe contar con un gran servicio hospitalario y sanitario, y ser un polo de atracción cultural, gracias a su infraestructura musical, teatral y en materia de Convenciones.
Todo ello está al alcance de la mano. Lleida lo puede conseguir. Hace falta solamente superar el viejo adagio ”para Lleida ya está bien”, y sustituirlo por otro que diga, “Para Lleida nada es suficiente”.
Para ello necesitamos la cooperación de toda la sociedad, para que comprenda que con las políticas de socialismo no se va a ninguna parte. Solo la confianza en la gente, en su esfuerzo, en la lucha por mejorar, por asumir cada uno la procura de su bienestar y progreso en libertad está en condiciones de asegurar la consecución de la Lleida de calidad que queremos para vivir y prosperar. Animémonos todos en esta lucha. Vale la pena, por Lleida y por el futuro de nuestras generaciones venideras.

miércoles, 10 de febrero de 2010

BIENVENIDA

Bien venidos a la web de la comisión de economía del partido popular de lleida, que nace con la voluntad de ser un espacio de particiapación, de divulgación, de estudio y análisis de la vida económica de los ciudadanos de Lleida, de Cataluña, y del resto de España, desde nuestra modesta perspectiva y alcances.
Pretendemos que esta ventana abierta, permita la contemplación del paisaje dibujado por la trama económica de LLeida, de sus gentes, sus ansias, sus mejores aspiraciones, sus inquietudes y problemas y sus propuestas de futuro.
También criticaremos al poder cuando el poder sea merecedor de ello, y sin duda encontraremos motivos de sana evaluación negativa.
Pero no nos dolerán prendas en cuanto al reconocimiento de la tarea bien hecha, porque la crítica seria solo se sustenta por la verdad exenta de demagogia.
Un saludo a todos.