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Bienvenidos a la Web de la Comisión de economía del Partido Popular de LLeida

jueves, 2 de junio de 2011

INDIGNADOS

Solo Amando de Miguel se ha acercado a la gravedad de la situación. Él sí ha atisbado la movida que le está preparando quien mueve los hilos de la sociedad al partido popular a medida que se acerque el momento de las elecciones generales.


En un reciente programa de radio, el afamado sociólogo ha manifestado que él ve claramente que este movimiento de los indignados de la Puerta del Sol de Madrid, y de tantos otros sitios, es un montaje de la izquierda para perjudicar electoralmente al partido conservador.

Amando de Miguel tiene toda la razón. Como sociólogo curtido en mil refriegas y triquiñuelas, a él no se la dan tan fácilmente. Él ha calibrado al milímetro el alcance de esta operación. Veamos.

Si hacemos historia, nos damos cuenta de que durante el año 2003, con el partido popular en el poder, se produjo una gran movilización social para protestar por la guerra de Irak, en la que España no participó, como todos sabemos. El país marchaba admirablemente, rozábamos el pleno empleo, la economía se expandía a todo tren y el país era respetado internacionalmente. Bush invitaba a Aznar a su rancho, y en las Azores, Blair, Bush y Aznar decidieron llevar hacia delante la intervención armada para derrocar a Sadam Hussein, algo parecido a lo que se ha producido ahora con Gadafi, en Libia, si bien, entonces España reservó su participación a tareas humanitarias, cuando la guerra terminó.

El país marchaba tan bien que nada ensombrecía la inminente victoria del partido popular en las siguientes elecciones generales de 2004. Las encuestas daban vencedor a Mariano Rajoy por un margen superior al 10%. Algo que también sucede ahora. No obstante, al llegar el momento de votar, se produjo el giro que todos recordamos. ¿Qué pudo suceder para que en cuestión de meses, el partido socialista fuera capaz de voltear la situación electoral hasta el punto de convertir lo que era derrota cantada en victoria sin paliativos?

La clave la encontramos en la agitación social que tuvo lugar en esos meses. Manifestaciones, algaradas, tensión. Miles de personas apareciendo en la televisión a todas horas atribuyendo falsamente a Aznar la guerra de Irak y creando un clima social propicio para que en su seno se produjera una ebullición en el momento clave. La gente estaba muy movilizada, radicalizada, exacerbada. Y ello pese a que la situación interior era buena, como hemos visto.

En medio de un clima cada vez más tenso, se fue produciendo la intervención machacona de Blanco, el secretario general socialista, en el sentido de que el partido popular mentía. Este mantra se repetía inmisericorde vez tras vez, en cada ocasión en que salía a hacer declaraciones. Cuando llegó el momento oportuno, Rubalcaba remachó la jugada, el 13 de marzo, día anterior a las elecciones, con su frase certera: “Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta, que les diga siempre la verdad”. Esta fue la puntilla final. Al día siguiente, el resultado electoral fue una victoria inapelable del partido socialista, que hemos sufrido hasta la extenuación hasta la fecha.

Creo que ahora se está produciendo la siembra de una semilla que podría dar lugar a una cosecha parecida.

Este movimiento de los “indignados” es muy parecido al de la guerra de Irak. Tiene gancho, está integrado por gente muy sensibilizada, de izquierdas, muy tensionado, y dispuesto a aguantar lo que convenga para que triunfen sus tesis.

Desprecia la verdad, la realidad, y mantiene su desafío a la legalidad. Y es perfectamente susceptible de ser manipulado por una mano experta en esprints de última hora. ¿Nos suena esa frase? Claro que si. Recordemos que la movilización de estos indignados ha empezado el 15 de mayo, una semana antes de las elecciones del 22. Unas semana antes solo. Es decir. Durante el esprint final de campaña. Y Zapatero nos ha hablado de que Rubalcaba es un esprinter capaz de ganar una carrera de 10 meses.

Durante esta semana, el foco omnipresente de atención de los medios ha sido la movilización de la Puerta del Sol. Han estado ocupando horas y horas de retransmisión, hasta el punto de que se han producido conexiones en directo a todas horas, exactamente igual que los días previos al 14 de marzo de 2004. Solo ha faltado el ingrediente de alguien que condujera el movimiento hacia el punto conveniente. No se ha producido ahora, pero sin duda se producirá en su momento. ¿Hay quien lo dude?

Realmente no hace falta ser muy listo para saber en qué dirección se van a mover los mensajes. Volvamos a recordar. Hace unos meses, el diario El País asestó una entrevista al líder del Partido popular, Mariano Rajoy. Esa entrevista arrancaba desde la primera página, a 4 columnas. Aludía al supuesto programa oculto del partido popular. Sucedía que Rajoy había manifestado que el camino que comenzaba el líder inglés Sr. Cameron le parecía correcto. El País manipuló esta idea hasta hacer ver que el sr. Rajoy tenía un programa oculto de recortes sociales.

La previsible actuación de los responsables de agitación y propaganda del partido socialista va a ser a partir de ahora, hasta el día de las elecciones, parecida a ésta.

Se va a intentar manipular el mensaje de los “indignados” para que en vez de protestar contra el responsable de la situación, es decir, del partido socialista, se vuelva contra el partido popular, que nada tiene que ver en el asunto. ¿Y cómo? Pues atribuyendo la responsabilidad de la crisis a los banqueros, al capital, a los ricos, a la derecha. Y generando el miedo consiguiente a los recortes que va a traer el partido popular cuando gobierne, mediante ese programa oculto de recortes sociales.

Vamos a asistir a una ceremonia de la confusión perfectamente orquestada, en la que el responsable del paro, de la falta de crédito, de las ejecuciones hipotecarias y desahucios, de la subida del precio del dinero sea la voracidad de los bancos, y por extensión, el partido popular, el del capital, el de los banqueros. Y frente a esto, poco va a poder hacer este partido. Poco si no cambia la política de comunicación en la debida forma.

A la cabeza del partido socialista, de su política de comunicación, de su frente de agitación y propaganda, está el viejo y experimentado señor Rubalcaba, eficazmente secundado por el señor Blanco. Si el partido popular quiere ganar las siguientes elecciones, tendrá que situar a un equipo capaz de hacer frente a estos dos magos de la comunicación. Confiemos en González Pons. En caso contrario, nos esperan 4 años más de crisis, ruina, miseria y destrucción moral y económica del país.

Esperemos por el bien de todos que tenga en su mano la química suficiente para precipitar los elementos de que dispone Rubalcaba de forma que se conviertan en inocuos. Hasta ahora ha demostrado buenos oficios y maneras. Confiemos en que sigan siendo eficaces y recemos para que así sea. Dios tendrá mucho que poner de su parte para desactivar el maleficio.

martes, 20 de julio de 2010

Nuevas ordenanzas fiscales

El Ayuntamiento de Lérida, la Paeria, ha acordado someter a consideración pública la nueva regulación de las ordenanzas fiscales municipales para el año 2011. En la propuesta, dada a conocer mediante publicación en prensa, con abundante despliegue, se acuerda rebajar el tipo impositivo del IBI un 1.2 %, entre otras muchas medidas de adecuación de la fiscalidad municipal a la nueva situación económica de la ciudad. Esta rebaja, que había solicitado la oposición unánimemente, viene a recoger de forma tímida la necesidad de la población de que se adecúe la imposición directa de la Paeria a la grave situación de crisis que atravesamos.


Siendo esto positivo, hay que señalar que resulta claramente insuficiente. El tipo se sitúa en el 0,682 % del valor catastral, frente al 0,69% anterior. La aplicación de la revisión catastral, un 10% anual, hasta adecuar el valor catastral al valor del mercado, no solo en Lleida, pero también aquí, supone un aumento no compensado de la imposición a que deben hacer frente los leridanos, que se ven de esta manera, empobrecidos por la actuación municipal. La mínima rebaja del tipo, que pasa del 0,69 al 0,682 es positiva, sin duda, pero es del todo insuficiente, sobre todo si contemplamos la totalidad de las medidas propuestas.

Pongamos un ejemplo. Si una familia tiene una vivienda de un valor catastral de 200.000 euros, habría de pagar antes de la revisión un 0,69 % equivalente a 1.380 euros.

La revisión añade un 10% al valor catastral, que pasaría a 220.000 euros. Y la rebaja del 0,69 al 0,682 del tipo supone aplicar el 0,682% a los 220000 euros, que suponen un pago de 1.500 euros, es decir, un 8,72% más.

Así pues nos encontramos ante una subida encubierta del IBI del 8,72 % que se disfraza con una bajada pretendida, pero irreal, del 1,2% de la cuota del impuesto.

Se propone por la Paeria, en el mismo documento, el incremento de un 50 % del precio del servicio de la Grúa municipal, tanto si retira por completo el vehículo de la vía pública, como si la retirada no se completa. El precio pasa de 87,05 a 130 euros, es decir, contempla un 50% de aumento. La retirada no completada pasa de 43,60 a 65 euros.

El resto de tasas sufre una actualización del 1,05% para adecuar su importe a la variación del IPC.

Ahora bien. La situación de los leridanos exige tener en consideración que la población ha sufrido un recorte de sus sueldos de un 5% de media, al menos, aquellos que viven de un salario público. Hablamos de los 22.000 funcionarios que trabajan para las distintas Administraciones públicas, muchos de ellos, meros mileuristas que malviven con su sueldo.

A su lado nos encontramos con los pensionistas que ven congelada su pensión para el próximo año, es decir, como sube la inflación, la pensión cada vez tiene menos poder adquisitivo. Así, los pensionistas son cada vez más pobres. Y muchas veces esta pensión es el único sustento de muchas casas. Pensemos en que hay muchos hogares en que todos sus integrantes están en paro. La sociedad leridana presenta un desempleo de cerca de 30.000 personas es decir, del 15%. Muchos de estos desempleados son jóvenes que no encuentran un trabajo con el que independizarse.

Con todos los sectores económicos soportando los efectos de la crisis, el Ayuntamiento sube los impuestos, los actualiza al alza, y no compensa la revisión del valor catastral.

Frente a la grave necesidad de los leridanos de soportar menos cargas impositivas, el ayuntamiento hace oídos sordos y sube los impuestos, agravando aún más la situación, y poniendo en riesgo la economía de miles de familias. Cierto que esto se ve compensado por una fracción del pago en cuatro trimestres. Pero claro. Esto es solo un disfraz del aumento, no una corrección. Se nota menos la subida. Pero la subida existe y es muy fuerte.

El resto de medidas propuestas abarca desde una tímida rebaja de determinadas figuras menores, hasta una multiplicación en el caso de la retirada de vehículos de la calle por parte de la Grúa Municipal. En efecto, el servicio de grúa pasa de 87,05 euros a 130, lo que supone un aumento del 50%. A ello hay que sumar el importe diario del depósito, que pasa a ser de 6,90 euros.

En caso de que no se complete la retirada, el coste pasa de ser 43,60 euros, a 65.

Nos encontramos por tanto ante una subida general y muy importante, frente a una publicitada bajada o congelación de impuestos, que no cuadra con la realidad.

La realidad es que, si se quiere adecuar la actuación municipal a la mínima corrección fiscal, se debe tener en cuenta la situación de crisis generalizada para compensar la menor renta disponible de las familias, con una deflactación de la tarifa de las tasas, precios públicos e impuestos, de manera que la carga de impuestos sea más llevadera. Si esto no se atiende, se está cargando más peso en las doloridas espaldas de los leridanos, que habrán de cargar con una cruz doblada: la de la dura crisis, y la de la actuación inmisericorde de la Paeria.

lunes, 3 de mayo de 2010

LA REFORMA LABORAL

LA REFORMA LABORAL.


La encuesta de población activa del primer trimestre de 2010. Datos.

El mercado de trabajo en España. Tipos de contratos.

Indemnizaciones por despido.

La reforma laboral de 1997 del primer Gobierno Aznar.

La reforma propuesta por el Gobierno zapatero. El modelo austríaco.





El Ministerio de Trabajo ha desvelado el 30 de abril el dato de personas en situación de paro según la encuesta de población activa correspondiente al primer trimestre de 2010. El dato es escalofriante: a 31 de marzo, había en España 4.612.700 parados, equivalentes al 20,05% de la población activa. Es el peor dato de paro desde 1997. De esta manera, podemos observar que todo el empleo creado en la época brillante del presidente Aznar, mas el del primer cuatrienio socialista, se ha esfumado desde que empezó la crisis, ésa que no existía según nuestro ínclito presidente.

En Cataluña el dato es similar. Los parados ascienden a 676,200 que suponen el 17,91% de la población activa. En este primer trimestre del 2010, el paro ha registrado 33,100 personas más en Cataluña.

Por sectores, en cuanto al conjunto de España, observamos que de los menores de 25 años, el 40,9% está desempleado. Y de los mayores de 45, mas de un millón de personas, por primera vez en nuestra historia, concretamente, 1,038,500 , está sin empleo.

La situación en la provincia de Lleida no es mejor. El dato de la EPA de este trimestre sitúa el desempleo en 33,100, que equivalen al 14,61% de la población activa, con un incremento de 2600 personas en este trimestre.

Detrás de cada persona en paro, hay una historia de fracaso, de frustración, de familias en apuros, que no pueden llegar a fin de mes. El drama del paro es difícil de sobreestimar en cuanto a su profundidad y repercusión. No se trata de cifras. Se trata de seres humanos agredidos en su derecho al trabajo, en su derecho a vivir una vida digna en sociedad.

Y este drama humano inmenso tiene un responsable. El Sr. Zapatero. No hay otro. Él, con su política de negación de la crisis, y de la necesidad de acometer las profundas reformas estructurales que la economía necesita con urgencia en España, es el causante directo de este estado dramático de cosas.

No es el demagogo que anuncia que está al lado de los necesitados quien hace más para luchar contra el paro. No es quien se sitúa de boquilla a su lado, pero se niega a administrar la medicina necesaria porque sabe que va a amargar al paciente.

El político valiente que hace el diagnóstico correcto del mal, que diseña las medidas necesarias, y que aplica la medicina conveniente, aunque escueza, ese es el mejor amigo de los necesitados, de los parados, de los humildes. Quien frente al cáncer da un caramelo, o una aspirina, no lo es, por mucho que pregone lo contrario.

España padece una enfermedad muy grave, en forma de paro. Éste es solo la manifestación externa de un funcionamiento deplorable de la economía en general, y del mercado de trabajo en particular. Éste se caracteriza por una dualidad de formas de contratación. Los contratados con plenitud de derechos, es decir, los que disfrutan de un contrato de trabajo indefinido, y los contratados temporales en sus diversas modalidades, de fomento del empleo, de obra o servicio determinado, de interinidad, etc. que solo tienen unos derechos laborales de segundo orden.

Mientras los primeros presentan una permanencia en su puesto de trabajo envidiable, se puede decir que blindada, gracias a la indemnización de 45 días de salario por año trabajado, con un máximo de 42 mensualidades, los demás son despedidos sin indemnización o con unas indemnizaciones mínimas. Son estas personas contratadas por días, meses o semanas, las que engrosan las listas del paro, en una inmensa mayoría, sin excluir del todo al primer colectivo. La razón es obvia: Despedirlos no cuesta nada. En el peor de los casos, con esperar a la pronta extinción del contrato por finalización del plazo, hay suficiente para poner en la calle al trabajador. Y solamente en caso de contratos por obra o servicio determinado, amén del eventual por circunstancias de la producción, dan lugar a una mini indemnización de 8 días por año trabajado. El resto de contratos de duración determinada, como son los de interinidad, formativos o en prácticas, no dan lugar a indemnización.

Esta dualidad de formas de contratación, que viene motivada en gran parte por la férrea defensa que hacen los sindicatos de la indemnización de 45 días por despido improcedente vigente en caso de contratos indefinidos, y por la imposibilidad de las empresas de contratar haciendo frente a una posible indemnización de esa cuantía, provoca que, cuando la economía necesita prescindir de mano de obra porque disminuye la actividad y los pedidos no se venden, los empresarios reducen plantilla como vía para reducir costes, con carácter inmediato. Y claro está: la parte más débil, y la que sufre en primer término la reducción de puestos es la formada por contratos temporales, dado su menor coste y su mayor flexibilidad. Ésta y no otra es la causa del vertiginoso aumento del paro en nuestro país. Y solo unos agentes sociales conscientes de este problema, y un gobierno que sepa diagnosticar adecuadamente la situación, sin dejarse llevar por complejos ideológicos y anteojeras políticas o demagógicas, serán capaces de sacar al país del atolladero social en que se halla.

Ni las demagogias, ni las falsas medicinas. Altura de miras, y saber aceptar los sacrificios que sean necesarios. En otro caso, el drama del paro seguirá presente en la sociedad española como un eterno invitado, pesado y deprimente.

Esta situación ya viene de antaño. No es nueva, y no la ha producido la democracia. Reamente proviene de la ley de relaciones laborales de 1944, que, con algunos retoques, se convirtió en el vigente estatuto de los trabajadores de 1980. Ahora bien, lo que en época de Franco, con un paro muy controlado, y una situación política caracterizada por la falta de libertades, que se compensaba con una sobreprotección laboral, era asumible, o tolerable, ya no lo es en democracia, y menos aún, en un mundo globalizado como el actual, que observa como los puestos de trabajo, y la actividad económica que no se crean o desarrollan en España, se producen en economías más abiertas, más baratas, o más tolerantes. Y si queremos competir, debemos asumir que en este mundo de competencia feroz, no sirve otra cosa que tener una legislación más abierta y flexible. Aunque cueste asumirlo. Pero es la verdad. Sí, es una mengua de derechos. Pero lo es para tener más trabajo, y más riqueza a largo plazo.

En 1997, el primer gobierno del señor Aznar ya era consciente de este problema, y propuso una solución que en su momento fue muy aplaudida, y que tuvo un notable éxito: Se creó el contrato indefinido de fomento del empleo, con una indemnización por despido de 33 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades, en lugar de la general hasta entonces, de 45 días por año, con un máximo de 42.

Este tipo de contrato se utilizó masivamente en los primeros años de su entrada en vigor, básicamente, aunque no solo, porque fue la vía para convertir en indefinidos miles y miles de contratos temporales, gracias a que en ese momento y forma contractual se concentraron todas las bonificaciones a la creación de puestos de trabajo, antes dispersas en mil y una formas poco eficientes. Y fue la base para crear casi 5.000.000, de puestos de trabajo desde 1997 hasta 2004. España era el país de Europa que más empleo creaba, y además, indefinido.

Su uso era fomentado porque concentraba las bonificaciones a la contratación, como decimos. No obstante, al estar restringido, mejor aún, prohibido su uso entre varones de 31 a 44 años, acabó por decaer, y hoy prácticamente no resulta de aplicación.

Aun así, esta nueva forma contractual, que entonces supuso toda una innovación en el letárgico mundo laboral español, es un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas, si se quiere abrir una nueva vía para solucionar esta lacra del desempleo, que consume vidas y recursos, amén de lastrar las energías del país, y de traer miseria y depresión.

En el seno del diálogo social debe prosperar una serie de innovadoras medidas que doten de perspectivas nuevas al mercado de trabajo, que permitan afrontar la contratación de trabajadores por las empresas sin el miedo correlativo a arruinarse en caso de que la merma de la actividad económica haga afrontar reducciones de plantilla a la empresa.

EL MODELO AUSTRIACO. EJES DE LA REFORMA PREVISTA

En Austria, en el año 2002, mediante acuerdo social, se implantó un modelo de indemnización muy innovador. Consistía en suprimir la indemnización por despido, por una contribución de la empresa del 1,53% del salario, a un fondo del trabajador, que se va acumulando durante toda su vida laboral, y que se lleva de una empresa a otra en caso de cambiar de empleo, y que percibe de una vez en caso de jubilación. Es decir, se sustituye la indemnización por la capitalización de un ahorro mensual del 1,53% que se deposita en una cuenta del trabajador, que corre a cargo de la empresa y que solo se cobra en caso de despido, o en caso de jubilación, si no ha habido despido, pero que no se pierde.

El éxito de este modelo austríaco en ese país es evidente. Baste con señalar que el paro allí es de solo el 5%. Es decir, el llamado paro estructural. Lo cual es tanto como decir que Austria disfruta de situación de pleno empleo.

El Gobierno propone en España un modelo híbrido, que parte del contrato de fomento del empleo, que tiene una indemnización de 33 días. De éstos, propone el Gobierno que 25 serían a cargo de la empresa y 8 a cargo del Estado, que haría frente a los mismos a través del FOGASA, es decir, lo pagarían las empresas, únicos entes cotizantes a tal organismo en la actualidad.

Evidentemente, ésta no es la solución que adoptó Austria de forma consensuada y que tan buenos frutos le ha dado. Este modelo que se propone en el documento de trabajo enviado por el Gobierno a los agentes sociales para su discusión y eventual pacto, supone un incremento de los costes empresariales, por cuanto al coste de la indemnización por despido ya vigente de 33 días, hay que añadir los 8 que paga el FOGASA, porque salen de cotizaciones empresariales en todo caso, aunque de momento se recurra al colchón financiero del que disfruta el Fondo en la actualidad, que se sitúa en 3.000 millones de euros. Cuando se agote este colchón, serán las empresas las que tendrán que afrontar este coste, y ello no irá en un aumento de la contratación sino en su desincentivación.

El año pasado, en el mes de junio, se estaba intentando la firma del acuerdo laboral, y en el seno de esas conversaciones entre sindicatos y empresarios, el Gobierno llegó a proponer la rebaja de 2 puntos en las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de las empresas. Esa rebaja, que fomentaría directamente la contratación, por la vía de una reducción de costes de la plantilla, unida a una adopción de un modelo como el austríaco, si que producirían un aumento de la contratación y una reducción del paro. Y se fomentaría el consumo y el gasto de los hogares, lo cual llevaría consigo un aumento de la actividad que iría en beneficio de empresas, trabajadores, y Estado, por vía de un aumento en la recaudación fiscal, dependiente del IVA que grava el consumo.

Al lado de todo lo anterior, el documento del gobierno recoge la necesidad de concentrar las bonificaciones en la mejora de la contratabilidad de los colectivos más desprotegidos en la actualidad, como son los menores de 30 años y los mayores de 45. Así mismo, contiene la idea de potenciar las ETT, y la posibilidad de regulación permisiva de las agencias de colocación con ánimo de lucro. Y recoge finalmente el llamado modelo alemán de reducción de jornada y compatibilización con una prestación a cargo de la seguridad social, por las horas de reducción. Es decir, permite la prolongación del contrato de trabajo, a cambio de reducir el número de horas de su vigencia diaria o semanal, y ello compatible con la percepción de la correspondiente indemnización en caso de reducción de jornada.

Este documento de trabajo, de 12 de abril de este año, contiene un diagnóstico aceptable de la realidad del sector laboral de España. Sin pretender coincidir al 100 x 100 con el mismo, si es posible aceptar una buena parte de su contenido, así como de las medidas que propone, ninguna de las cuales es desacertada.

Si acaso, se puede achacar al mismo su cicatería al proponer la implantación del modelo austríaco, y una falta de voluntad política en implantarlo, con la debida rapidez y contundencia. Si estamos de acuerdo en que el mercado de trabajo solo se va a dinamizar si rebajamos el coste del despido, y aligeramos los costes generales de la contratación, y si estamos convencidos de que el principal problema de la economía española es el que deja traslucir el aumento del paro, que muestra ya una dimensión escandalosa, solo afrontando el problema con una disposición firme a adoptar las medidas traumáticas que sean necesarias se podrá poner punto final al paro endémico en España. Y si hay que aceptar recortes en los derechos tradicionales en el mercado laboral, pues se aceptan. En caso contrario, nos encaminamos hacia una situación filo-griega, en que por no aceptar recortes menores y consensuados, tendremos que asumir recortes graves e impuestos desde la Comisión Europea. No hay opción. Y lamentablemente, la política del Sr. Zapatero parece encaminar al país hacia la peor de las situaciones posibles, cercana a la quiebra del Estado, que hará necesaria en breve la intervención de Europa en nuestra economía. De ello es indicador la rebaja del Rating de la deuda de España, el aumento del déficit público en un 15% hasta el mes de marzo (9.800 millones de euros) y el descontrol general de la marcha de la economía. La incapacidad del gobierno para trazar un plan de reducción del gasto público, de reducción del déficit y de saneamiento de las cuentas públicas, así como el recurso sistemático a la presentación a bombo y platillo de planes ridículos de reducción de gastos, como el producido la pasada semana de 30 altos cargos para una mejora de 16.000.000 de euros en tres años, no hacen sino confirmar la certeza extendida entre los agentes económicos europeos de que este Presidente carece de la fuerza, determinación y voluntad de sacar a España de la crisis.

Por ello la situación solo puede empeorar.

La celebración ayer del día del trabajo, marcada por la mínima asistencia a las manifestaciones, junto con la retórica sindical de negativa tajante a asumir recortes en la legislación laboral, unido al mimo constante del presidente a las centrales mayoritarias, hacen presagiar que el problema del paro se va a enquistar en la sociedad española, y que cuando otro gobierno empuñe las riendas del país, el conflicto laboral-sindical estará servido. Pero claro, ello ya no será problema de Zapatero.

Éste no será su problema entonces, cierto. Pero si será él la causa directa de la mayor dificultad social en resolver esta lacra del desempleo, por mimar a los agentes más inmovilistas que existen, que no son otros que los sindicatos. Tan inmovilistas cuanto subvencionados. Tan mimados cuanto inútiles para defender de verdad a los trabajadores.

Menuda simbiosis. La parálisis sindical, con la inoperancia de Zapatero. Como para echarse a temblar.

lunes, 15 de marzo de 2010

PACTOS DE ESTADO DE ECONOMÍA.

Señala una consultora privada este lunes que el Estado adelantó en 2009 la cantidad de 25.000 millones de euros a las comunidades autónomas en exceso, sobre la cantidad que realmente les habría tocado, de haber evaluado exactamente el importe de la recaudación realmente producida en el ejercicio. Es decir, se calculó por exceso el importe de ésta, en una cifra de 25.000 millones, que ahora las CC.AA, habrán de devolver a las arcas estatales.
Por otro lado, el plan de austeridad aprobado por el Consejo de Ministros del día 29 de enero, prevé llevar al Consejo de Politica Fiscal y Financiera, que está compuesto por representantes del Estado y de las CC.AA, la consecución de un pacto sobre el recorte del gasto público de las regiones, que se encuentra claramente desbocado. Ello forma parte del plan global de reducción del déficit que los técnicos del Departamento de Elena Salgado han elaborado, a requerimiento de los mercados, tras la bronca de que fue objeto nuestro sin par Zapatero, allá en la reunión de Davos, Suiza.
Como se recordará, en esta reunión, luego de una serie larga de artículos descalificatorios de su política fiscal y económica en la prensa de referencia extranjera, Zapatero compareció en esa bonita ciudad alpina para proclamar el mensaje de que España era un país serio, y de que se iban a acometer profundas reformas, y una reducción sustancial de déficit público, así como la reforma de las pensiones de jubilación y muerte y supervivencia.
Pues bien. Ha transcurrido un mes y medio desde que se presentó a bombo y platillo el plan de ajuste. Se ha constituido una comisión trilateral para negociar el pacto de Estado de Economía formada por Elena Salgado, Blanco, y Sebastián.. Se ha llevado la reforma de las pensiones al Pacto de Toledo. Y los sindicatos han salido a la calle en protesta por el retraso en la edad de jubilación, celebrando varias manifestaciones de rechazo al plan del gobierno, que parece haber encallado antes de haber nacido.
El Plan de Zapatero, de proclamar a los cuatro vientos que el Ejecutivo está haciendo esfuerzos para llegar a un pacto de Estado con todos los grupos, ha funcionado a la perfección, nuevamente.
Todos los telediarios han hecho la propaganda correspondiente, y a todas horas nos ha asaltado por la pequeña pantalla el esforzado grupo de tres, en el Palacio de Zurbano, en medio de sus innúmeros esfuerzos en pro de la consecución del ansiado pacto. Claro que el objetivo de Zapatero al crear la comisión Trilateral no era tanto conseguir el Pacto, como vender que se intentaba, sobre todo si podía a continuación, echar la culpa al malvado PP de la falta de acuerdo. Ya se sabe. El Ejecutivo lo ha intentado por todos los medios a su alcance, pero con estos del PP que son tan de la derecha extrema, no se puede llegar a pacto alguno.
En el seno del Pacto del Palacio de Zurbano, se ha llegado al consenso de poner en marcha de forma inmediata la rebaja del IVA para obras de rehabilitación, que realmente hace años que ya existía, así como de facilitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas a través del ICO, seleccionando una entidad financiera única que haga las veces de mediador entre el ICO y el mercado, para dar los créditos que se nutren de fondos de aquél.
Estas medidas son positivas, y gozan de consenso. Pero ¿alguien tiene la más mínima duda de que ésta no es la solución a la crisis?
La rehabilitación de viviendas para mejorar la eficiencia energética es positiva. Y la mejora en la financiación de las empresas, también. Pero la reactivación de la Banca Pública no parece que vaya a ser capaz de dar al mercado la financiación suficiente como para que el sector privado pueda volver a tirar de la economía.
Cuando el Ministerio de Economía lleve al Consejo de Política Fiscal y Financiera la reforma de la financiación consistente en la merma de ingresos vía reclamo de las cantidades indebidamente adelantadas de más, y su restitución al Estado, van a volver a crujir las cuadernas del Estado. A gastar se apuntan todos los institutos y estamentos. Pero a apretarse el cinturón, por muy justificado que esté, no. Por ello, el momento de convocatoria de ese órgano, va a marcar un nuevo desencuentro de Zapatero con el país de verdad. Y ya van varios. Significativamente, los siguientes:
Con los sindicatos, que no dan su aprobación a la reforma de las pensiones.
Con el Partido Popular, que no da su aprobación a la subida del IVA.
Con el resto de partidos de derecha, que se niegan a avalar la política disparatada de Zapatero.
Con el resto de partidos de izquierda, que no secundan la política de recortes de gasto público que ha diseñado el Ejecutivo.
Con las Comunidades Autónomas, que no van a aprobar la reducción de ingresos por la vía de la devolución de los importes adelantados de más.
Con las Corporaciones locales, que necesitan más ingresos, y no los van a obtener de Zapatero, porque éste ha ya gastado el importe dos Planes “E”, y no hay dinero para más, mientras que los 35.000 millones en facturas pendientes de pago en las Corporaciones Locales, siguen y seguirán en lista de espera para atender su pago.
Con el Parlamento, que no se sabe si va a avalar el nuevo presupuesto restrictivo de Zapatero.
Con la sociedad, que cada vez ve más clara la inoperancia de este Gobierno, y en particular de su Presidente, en la lucha contra el paro.
Con el resto de Europa, que por vía de sus organismos económicos, cada vez desconfía más de la política de parcheos y ocurrencias zapaterescas.
Con la prensa seria internacional, que no cree los sucesivos anuncios y rectificaciones de nuestro Presidente.
Con las entidades de calificación crediticia, que se saben al dedillo la nula credibilidad de Zapatero en materia económica.


Esta es la realidad de los Pactos de Estado de Economía. Éste es el trasfondo global de la situación de nuestro Presidente y su partido.
Sin Pacto de Estado, sin apoyo sindical a su reforma de pensiones, sin apoyo internacional e interno a su política deslavazada, parece que el prestidigitador de la Moncloa tiene que sacarse un nuevo conejo de la chistera, a riesgo de que todo su andamiaje se le venga encima, en caso contrario.
Pero por muchos conejos que guarde en aquélla, ¿a quien pretende engañar ya? ¿A los cinco millones de parados reales?
¿A los más de dos millones de familias que tienen a todos sus miembros en paro? ¿Al 45% de jóvenes menores de 25 años que no tienen trabajo?
Debemos prepararnos, porque se avecina un golpe fuerte de timón. Zapatero no va a dar su brazo a torcer, sin presentar dura batalla. Seguro que dedica sus horas de Moncloa a imaginar estrategias para que la pérfida derecha no gane las próximas elecciones, que en buena lógica debe convocar ya, de forma tanto más inminente cuanto mas transparente se muestra su inoperancia.
Por ello, saque brillo a su coraza Rajoy, porque le va a hacer falta. Y preparémonos todos para la nueva época de confrontación que, a cuenta de que viene la derecha más extrema, vamos a vivir en breve. El país va a volver a tensionarse hasta el extremo, de nuevo.
Ya lo dijo Aznar. Nunca nadie había hecho tanto daño en menos tiempo como Zapatero. Lo malo es que aún no hemos tocado fondo de su maldad.

miércoles, 3 de marzo de 2010

PRESUPUESTOS 2010

Amigos y amigas, compañeros, estamos hoy aquí para examinar los presupuestos de la Paeria para el ejercicio del 2010. Pero antes, veamos en una pequeña excursión histórica, como no hay nada nuevo bajo el Sol. Nuevos tiempos, viejas costumbres, antiguos hábitos.
Existía en la antigua Roma, cuyo Derecho hemos heredado, la institución clientelar. El patricio tenía una red de clientes, a los que debía apoyo y protección, a cambio de que éstos le mostraran su sumisión, contribuyeran a sostener las cargas de la familia, y le acompañaran en la guerra. Se trata de una relación de sumisión, fructífera para ambas partes, en que en un do ut des, todas las partes ganan.
Hoy en día, se reproduce el esquema. La Paeria cuenta con una red clientelar, de empresas que trabajan tradicionalmente para ésta, que reciben todas las contrataciones, y que, a cambio de estas obras y contratos, mantienen el apoyo al jefe del clan. Sea quien sea el jefe de la Paeria, siempre existe un reducido círculo de empresas que hace todas las obras. Paseemos por la ciudad y veremos como hay muy pocos nombres escritos en los carteles anunciadores de las obras que se realizan. Nada nuevo bajo el sol.
Pasemos al estudio de los Presupuestos para 2010.
Y lo primero que llama la atención es que se han recortado desde la cifra de 184 millones de euros, previstos para 2009 hasta los 165 que se prevé gastar en 2010.
Nos encontramos ante una significativa reducción, que de ser cierta, sería un gran alivio para las arcas municipales. Y ello iría en consonancia con el plan de austeridad para la ciudad que fue aprobado en el pleno del 16 de junio de 2009 con el apoyo de todos los grupos municipales. Pero no obstante, a poco que profundicemos en el estudio del documento aprobado en la sesión de 22 de diciembre del 2009, vemos que ello dista mucho de ser cierto.
En primer lugar, nos tenemos que quedar con dos ideas muy importantes.
1ª Los socialistas están más preocupados por la apariencia que por la realidad. En consecuencia, buscan sobre todo que no se note, antes que realmente lo que se haga cuadre con la realidad. Si una cosa está mal, pero parece que está bien, pasará el filtro, y será aprobada.
2ª. No hay salida socialista a la crisis. La política de aumento de gasto corriente, la subvención al paro y al despilfarro, el aumento de gasto, productivo o no, redunda en un aumento de la carga impositiva, que a la larga detrae recursos del sector privado, para aportarlos al público, coarta la libertad, frena las inversiones y la vivacidad de la sociedad civil, y cercena el crecimiento a largo plazo. Solo una política de austeridad, basada en el recorte severo de gastos, de todo tipo, también de las inversiones, la reducción de impuestos , tasas y contribuciones especiales, y la devolución al sector privado de su dinamismo, pueden aportar el impulso dinamizador capaz de sacar al país, la provincia, la región y a España, de la crisis. Y no hay atajos. Esta regla no tiene excepciones.
Por todo lo que llevamos dicho, conviene examinar si comparando los dos últimos ejercicios, se ha producido una verdadera reducción de los gastos, o si por el contrario, nos encontramos ante maquillajes contables que van a traducirse en aumentos de impuestos y a traer pobreza y generar mas paro y depresión.

Que duda cabe que un buen termómetro para medir si existe austeridad en el gasto es la contemplación de la partida de gastos de personal. Cuanto más personal, más gasto, porque éste no va a trabajar gratis. En 2009, la plantilla aprobada era de 1031 plazas, de las cuales 969 eran personal funcionario de carrera de la propia corporación. En 2010 hay 1058 de los que 995 son funcionarios de carrera. Observamos por tanto, un incremento de la plantilla de funcionarios de 26 personas, para un aumento total de plantilla de 27, (existe un laboral más) sin que se haya visto ese aumento compensado con bajas o jubilaciones. Es casi un aumento del 3%. Este aumento tendrá repercusión directa en los gastos fijos de este presupuesto, y de todos los siguientes, porque se trata de un personal fijo, de carrera.
Y si observamos la partida de gastos del presupuesto, vemos que, efectivamente, ésta ha pasado de 49.078.000 euros, a 51.353.000. Es decir, tenemos un aumento del 4% en los gastos por este concepto. Y se trata de un aumento que será permanente, por cuanto afecta a una partida que es recurrente.
Aquí, por tanto, no existe austeridad. Existe un aumento de gasto fijo, no productivo de un 4%.

El resto de conceptos de gasto, se compensa entre si, de manera que existen pequeñas subidas en gastos corrientes, gastos financieros y transferencias corrientes, que van equilibrados, aproximadamente.
Donde existe un gran desequilibrio, y donde se aprecia la forma socialista de hacer las cosas, es en las inversiones, la otra gran rúbrica del gasto.
Esas pasan de 51 millones de euros en 2009 a 29 en 2010. El total presupuestado ha descendido de los 184 millones del 2009 a los 165 del 2010.
¿Un ayuntamiento socialista que disminuye las inversiones? Suena raro, ¿verdad? Claro que suena raro. Como que hay la trampa correlativa a toda actuación socialista. La trampa es el Plan “E” de Zapatero, que es la forma que se han inventado para disfrazar las inversiones de manera que salgan del presupuesto, y parezca que el ayuntamiento es austero, siendo así que en realidad gasta más.
Ello cuadra con el ritmo inversor que cualquier persona aprecia en la ciudad.
Pasemos revista no exhaustiva a las obras en curso o recientemente acabadas :
- La Llotja
- El puente de Pardinyes.
- El cubrimiento de las vías del Ave y la prolongación de Prat de la Riba.
- La reforma de Camp de Mart.
- La tercera pasarela sobre el Segre, a la altura de República de Paraguay.
- La plaza Blas Infante.
- El sin fin de calles levantadas y vueltas a cerrar.
- La plaza Ricardo Viñes.
- Las nuevas obras licitadas, como el alumbrado sobre el Segre, la plantación de árboles, la escola bressol de Pardiñes, la acequia de Torres, la avenida Peason, la adecuación de la margen izquierda del Segre etc etc.
¿Cuanto aporta el plan “E” a Lleida? El importe licitado en el BOP asciende, por tres obras, a
Escola bressol 1.150.000 euros
Margen izquierda del Segre 1.508.000
Avenida Pearson 400.000
Total, para tres obras 3.050.000 euros.
La plaza Blas Infante se lleva otros 3,000.000 euros más.
Esto es solo una tercera parte del segundo plan E. Faltan por licitar otras 9 obras, que añadiremos cuando las publique el BOP.
Y a esto hay que añadir todas las obras del primer plan “E“ que se están construyendo o ejecutando aún, y que faltan por liquidar. Sobre alguna de ellas pende el temor a un grave deslizamiento de los importes gastados, muy superiores a los inicialmente previstos, pero de ello daremos cuenta cuando se produzca la liquidación definitiva.

Parece que la austeridad se va quedando en poco.

Examinemos ahora los ingresos, porque aquí es donde nos acabaremos de convencer de que la austeridad brilla por su ausencia.

Impuestos directos. Pasan de 63 a 68 millones de euros en 2010.
Impuestos indirectos. Pasan de 6,2 a 4.8 millones.
Tasas De 22 a 24 millones
Transferencias se reducen de 37 a 34 millones.

Así pues, contemplamos como los impuestos, directos, indirectos y tasas, han aumentado de 91,9 millones a 97,4, es decir, un 6 % de aumento.
Un porcentaje del 6 de aumento no cuadra con la política de austeridad que se presume. Bien al contrario. Es un porcentaje inasumible por la sociedad. Es una burla a la población.
Por tanto, nos quedamos con la idea clara de que, frente a la austeridad proclamada de una reducción del gasto en el presupuesto del 10 %, que pasa de 184 a 165 millones, lo que hallamos en realidad es un aumento de la carga impositiva del 6 %, y un aumento correlativo del gasto corriente y en personal, del 4, que va a ser permanente, y que va a empobrecer a los leridanos.
No hay salida socialista a la crisis.
El socialismo miente y engaña, con intención de ocultar la realidad, para que no se note, mientras nos están llevando a su parcela de manera descarada.
El plan “E” distorsiona la inversión, porque es el Estado quien financia directamente las obras, que de esta forma, se sacan del presupuesto de los ayuntamientos para que parezca que reducen la obra pública y el gasto, dando sensación de austeridad, pero, como realmente el gasto existe, lo que hay es un artificio destinado a ocultar que se está gastando más, pese a la crisis, lo cual traerá más paro y más pobreza a la larga.
Al asumir el presupuesto del Estado las obras municipales, los contratistas ganan seguridad en el cobro, porque es el mismo Estado quien paga. Pero ello, que disminuye las posibilidades de falta de cobro de los trabajos actuales de los contratistas que hagan estas obras, en realidad deja sin atender las obras anteriores, y, de esta forma, los 35.000 millones de euros en facturas pendientes de pago de los ayuntamientos a sus proveedores que a día de hoy siguen sin ser atendidos, suponen una losa tremenda, que la sociedad civil no puede soportar, sin un grave riesgo de verse colapsada.
Si, en vez de esta huida hacia delante, se hubiera aceptado la propuesta popular de avalar el Estado a los ayuntamientos para que pagaran sus atrasos, el sector privado sería solvente, los pequeños autónomos no habrían cerrado, y no habría tanta gente en el paro, porque las empresas pequeñas seguirían funcionando.
Esta política equivocada de Zapatero, de parches y ocurrencias, es la que está llevando a la ruina a miles de autónomos y pequeñas empresas.
A medida que las obras del plan “E” se vayan licitando, iremos contabilizando sus importes. Y a medida que se liquiden, contabilizaremos la desviación en el gasto. Ahora bien, sea cual sea la desviación, la política Keynesiana de aumentar el gasto en periodos de crisis, lo que produce invariablemente es un empobrecimiento de la población, porque, o hay inflación, es decir, se da a la máquina de hacer billetes para pagar los gastos del Estado, o hay aumento de deuda, y entonces son los impuestos futuros los que han de pagar los gastos de hoy. Impuestos futuros que pagamos los españoles, no tengamos dudas de ello. Los de hoy y los de mañana. Pobres de nuestros hijos que, a partir de hoy, no vendrán con un pan bajo el brazo, si no con una carpeta de facturas pendientes de pago. La que heredan de las políticas desvariadas de Zapatero.
La institución clientelar, como vemos, subsiste hoy en día. Al seguir con la política de gasto, aun a costa de no atender el pago de las facturas pendientes, lo que se produce es que se mantiene un empleo ficticio, porque se destinan las inversiones a obras perfectamente prescindibles, pero, al mismo tiempo, se continúa el gasto, lo que hace que las empresas adictas continúen funcionando, a costa de incrementar las cargas del día de mañana de todos los españoles. La factura del empleo mantenido hoy, y dado por consistorios socialistas mayoritariamente a las empresas clientes, la pagaremos todos el día de mañana. Pero mientras tanto, que la fiesta no decaiga, y sobre todo, a los amigos, lo que haga falta. Para eso son de los nuestros.
Claro que este mantenimiento ficticio de la actividad tendrá su pago por los clientes el día de mañana, en forma de favores, obras, pagos diversos, cuando lleguen las elecciones. No tengamos dudas de ello. Forma parte de la red clientelar. El Derecho Romano es una fuente de sabiduría sin igual.

lunes, 1 de marzo de 2010

orden del dia

COMISIÓN DE ECONOMÍA DEL PARTIDO POPULAR DE LLEIDA.
Reunión del día 1 de marzo de 2010.

Orden del día.


1. Lectura y aprobación, si procede del acta de la reunión anterior.
Se hace constar que el acta se encuentra expuesta en la ´página Web de la comisión, para conocimiento de todos.
http://comisiondeeconomiapplleida.blogspot.com/
2. Bienvenida a los nuevos miembros de la comisión,
- Doña Inma Manso. Vicesecretaria general del Partido popular de lleida
- Doña Maria José Horcajada , Abogada. Diputada Provincial. Portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Lleida.
- Carlos Salazar. Jefe de equipo de recaudación en la URE 3. Lleida.
- David …
·. Anuncio de la futura incorporación, en trance de negociación, de un brillante Abogado, administrativista, que está cursando el doctorado en la Universidad de Zaragoza.
3. Exposición, por parte del Presidente, de la ponencia sobre los presupuestos de la Paeria para 2010. Esta exposición también será oportunamente publicada en la citada web.
4. Líneas de actuación de la Comisión. Intención de organizar un ciclo de conferencias sobre la economía de la ciudad y provincia de Lleida, sobre la catalana, y sobre la española, amén de una conferencia temática sobre los pactos de estado de economía.
5. Previsión de trabajo sobre las obras del Plan “E”, subvenciones de la Paería, programas de autobombo, y otros despilfarros.
6. Anuncio de la puesta en marcha de una línea de trabajo consistente en la elaboración de medidas que se pueden incorporar al programa del partido en las elecciones siguientes.
7. Ruegos y preguntas

domingo, 14 de febrero de 2010

PASIÓN POR LLEIDA

Desde que ha empezado el nuevo año 2010, Lleida vive en un momento de extraordinaria ebullición. Nuevas obras amenizan nuestros paseos, zanjas apenas entrevistas afloran por doquier, y estructuras modernas redibujan el perfil amable de la ciudad con sus abstractos conceptos, algunos inasequibles a la comprensión y al sentido estético.
Y no es que en Lleida no se hayan hecho cosas positivas. Todo lo contrario. Es justo reconocer la gran contribución que el actual equipo de gobierno, encabezado por el señor alcalde, ha aportado a la mejora de la ciudad. Hemos valorado la maravilla que significa la Llotja, ese centro de convenciones y Teatro que ha marcado un hito en la superación del “Para Lleida ya está bien”, el aeropuerto de Alguaire, los puentes sobre el Segre, como el nuevo colgante del Príncipe de Viana, y la nueva pasarela en ciernes de la avenida de Cataluña.
Y que duda cabe que pasear por el Eix Comercial, ahora terminado, es un placer. Es de justos reconocerlo. No nos duelen prendas.
Pero, al mismo tiempo que observamos esta realidad, topamos con aspectos importantes que empañan esa percepción. Vemos tics autoritarios, vemos excesos de diseño carentes de valor estético, vemos un olvido de los intereses de la gente, en pro del “glamour de la grandeur”.
Entre los tics autoritarios merece especial mención el que ha protagonizado la teniente de alcalde señora Parra, al negarse a colaborar con la oposición en el tema de la investigación que afecta a los contratos con el encausado en la trama corrupta “Pretoria” Luigi, por el juez Garzón. Una gestión democrática del gobierno municipal no puede ser ajena a la colaboración con la oposición, aportando los contratos que se le demanden para esclarecer lo sucedido, aunque ello empañe la gestión del Gobierno. Y claro que van a aparecer los contratos ocultados. Y se sabrá la verdad. Pero no colaborar, y hacer alarde de ello, es una muestra de talante autoritario.
Y otra muestra del “glamour de la grandeur” del actual equipo la encontramos en la cuestión de ese adefesio de monumento que está situado en la plaza Blas Infante. Insulta a la vista su contemplación, y sería una buena decisión su retirada. Los vecinos se han manifestado en contra, con buen criterio, y el Alcalde nos tendría que explicar sus cualidades estéticas, a quien se ha encargado, su coste y su significado, si es que le encuentra alguno.
Y alguno tradicional sigue reclamando su urgente remodelación, como la plaza de Sant Joan, de la que cada día avergüenza más su permanencia. Y que decir de les Basses de Alpicat, otrora emporio del ocio de los leridanos, y hoy abandonado espacio en donde se está dejando perder el patrimonio de la ciudad. Que despilfarro de recursos, dedicar tantos millones de euros a obras como la reforma del sector del Camp de Mart que esta delante de Agricultura, en un continuo deshacer muros ya hechos, mientras se abandonan las Balsas.
Pero veamos otros aspectos del estado de la ciudad en este momento.
El alcalde ha puesto en marcha una revisión a fondo de la ciudad. Honor por ello. Ha diseñado una apertura de la estructura comercial, fomentando la implantación de nuevos centros comerciales, que van a dinamizar el sector del comercio, antiguo pulmón de la ciudad, y hoy claramente anquilosado. Seguramente el centro de convenciones actuará como ancla para atraer la implantación de nuevos hoteles, como estamos viendo estos días. Y seguro que el aeropuerto consolidará estas tendencias. La ciudad está sembrada de obras del Plan Zapatero o “E”. Ello es pan para hoy, y hambre para mañana, porque en cuanto se acabe el Plan, ya no habrá nuevas obras para mantener la ocupación actual de la mano de obra.
Ahora bien, hay que señalar que el tejido productivo de la ciudad se nutre del comercio, del turismo, de la hostelería, del sector hortofruticola y ganadero y de la industria agroalimentaria.
Para impulsar la riqueza de la ciudad, es necesario fomentar el desarrollo armónico de estos sectores, de manera que la pujanza de la sociedad señale el camino a las inversiones que han de venir a aumentar el nivel de vida de los leridanos. En particular, el comercio ha de ser liberalizado, facilitando la implantación de nuevas superficies, que mejoren la calidad y diversifiquen la oferta. La gran existencia de suelo en Lleida ha de ser un acicate para la implantación de nuevos centros que atraigan inversiones y capital a la vez que sitúen a Lleida como la ciudad referente del comercio del oeste de Cataluña, incluyendo parte de la provincia de Huesca.
Se debe fomentar el sector ferial de manera que haya eventos continuos, que hagan atractiva la inversión en el sector hotelero. Ello supondría la llegada de nueva oferta de muestras expositoras, y aportaría dinamismo al comercio y a la industria hotelera y restauradora. A la par que se fomenta la ampliación de la feria, se debería velar por la mejora de las instalaciones, eliminando ese insulto hecho edificio que es el palacio de cristal de los Campos Elíseos.
Y la potenciación de la agricultura y ganadería pasan por mejorar la exportación, ganando nuevos mercados. Para ello se debe utilizar de forma intensiva el transporte, y también especialmente el aéreo, ahora que disponemos del de Alguaire.
Esta infraestructura ayudará, si se hace la debida promoción, a la mejora del turismo de nieve, pero siempre y cuando se diseñen las campañas de atracción de visitantes en los mercados correspondientes.
Y el término municipal tan grande de Lleida debe permitir disponer de tanto suelo industrial como sea necesario para que las industrias encuentren atractivo situarse en nuestra ciudad. No se puede permitir que los alrededores dispongan de esas empresas que se van porque aquí el suelo es más caro. El centro de la provincia debe ser Lleida. A ello debe contribuir sin duda el espacio de Gardeny, adquirido a Defensa, y que presenta un aceptable enfoque gerencial, dedicado al sector de investigación, desarrollo e innovación, así como al ocio.
El problema es que el hiperdirigismo del equipo de gobierno socialista, redunda en impuestos muy caros, altos precios en el comercio, que provocan su estancamiento, alta burocracia, con aumentos de gastos y la contemplación de una ciudad encorsetada, ajena a los aires de libertad, que necesita del permiso del gobierno municipal para su existencia. Según el socialismo en el poder, es necesario un permiso o licencia para todo, y la vida transcurre de oficina en oficina, de permiso en permiso. Somos una sociedad esclerotizada a fuer de hiperburocratizada. Y no, señores socialistas, no es eso. La sociedad libre es capaz de desarrollarse ella sola, y de alcanzar mejores cotas de progreso que la sometida a tantos reglamentos redundantes.
Un principio que resulta de aplicación general a todas las propuestas es que solo la iniciativa privada está en condiciones de asegurar la prestación de los servicios en la forma idónea y al menor coste, y en consecuencia, ésta debe ser el motor de la reactivación económica. Y segundo: la misión de los poderes públicos, es no estorbar. Es decir, no poner palos en las ruedas a la iniciativa privada, de manera que aquélla quede libre para impulsar el mejor desarrollo de la ciudad. Se deben remover los obstáculos desde el sector público de manera que los empresarios con empuje tengan libertad para impulsar sus negocios, en el claro entendimiento de que solo el libre concurso de las fuerzas del mercado guiado por la búsqueda de su beneficio es capaz de producir los mejores bienes y servicios para la comunidad, y al mejor precio.
Ello supone un compromiso explicito de los poderes públicos de contener la presión fiscal en un primer momento, es decir, de no subir impuestos, y en un segundo, de bajarlos en la medida que el déficit cero lo vaya permitiendo. Y al mismo tiempo que se contienen los costes de las empresas, se deber eliminar barreras, regulaciones y restricciones a la libertad, porque todas éstas no aportan beneficios, mientras que solo redundan en burocratización, gastos, impuestos y aumento de costes, que a la postre generan paro y pobreza.
Por tanto se propone incidir en dos vías de contención de los gastos. Por un lado, en la determinación de qué organismos municipales son prescindibles, de forma que se puedan eliminar, incluyendo sus servicios en otros conexos, y reduciendo burocracia y costes funcionariales y de mantenimiento. Y por otro, realizar un catálogo de patrimonio municipal que, por no estar aprovechado, o por estarlo por órganos que se suprimen, se pueden enajenar. En particular, todo el suelo de promoción de vivienda protegida, debe ser enajenado en su momento, para aportar a las arcas municipales el remanente correspondiente.
Igualmente, aquellas empresas y organismos municipales que prestan servicios susceptibles de ser prestados por el sector privado, deben ser privatizados.
Realmente, para hacer una gran ciudad, hay que tener una idea de gran ciudad en la cabeza. Para ello hay que ver como tiene que ser la Lleida del futuro, y dedicarse a su concreción.
Lleida tiene que ser una ciudad de 250.000 habitantes en breve, que cuente con una universidad importante, con un gran conjunto industrial, vinculado al territorio, con un sector comercial dinámico, que centralice el comercio de toda la plana y del oeste de Cataluña y Este de Aragón; con un potente sector ferial y de convenciones y negocios, y que centralice el turismo de nieve mediante vuelos a su aeropuerto, y viajes a su estación de Ave. Debe contar con un gran servicio hospitalario y sanitario, y ser un polo de atracción cultural, gracias a su infraestructura musical, teatral y en materia de Convenciones.
Todo ello está al alcance de la mano. Lleida lo puede conseguir. Hace falta solamente superar el viejo adagio ”para Lleida ya está bien”, y sustituirlo por otro que diga, “Para Lleida nada es suficiente”.
Para ello necesitamos la cooperación de toda la sociedad, para que comprenda que con las políticas de socialismo no se va a ninguna parte. Solo la confianza en la gente, en su esfuerzo, en la lucha por mejorar, por asumir cada uno la procura de su bienestar y progreso en libertad está en condiciones de asegurar la consecución de la Lleida de calidad que queremos para vivir y prosperar. Animémonos todos en esta lucha. Vale la pena, por Lleida y por el futuro de nuestras generaciones venideras.